El diálogo intercultural[1]
Compartiendo entre culturas
“El desconocimiento de ‘el otro’ lo
deshumaniza”
El
mercader de Venecia
Shakespeare,
William
1985: 70
Resumen
En las
actuales sociedades (pos)modernas el multiculturalismo y el pluriculturalismo
reconocer e identifican la diversidad cultural en todos los campos y
territorios; así mismo, en este mismo procesos se evidencian cambios,
transformaciones, hibridaciones y conflictos en las relaciones sociales y
culturales de las personas. Debido a estas alteraciones surge la
interculturalidad y el diálogo intercultural como una teoría y práctica que
acepta e invita a toda la diversidad e hibridaciones culturales existentes a
construir y repensar nuevos procesos de identidad, convivencia y
sociabilidad.
Palabras claves:
culturas, multiculturalidad, pluriculturalidad, interculturalidad, diversidad
cultural, diálogo cultural, diálogo intercultural, sociedades (pos)modernas.
summary
In current societies (post) modern
multiculturalism and pluriculturalism to recognize and identify the cultural
diversity in all fields and territories; likewise, in this same processes are
evident changes, transformations, hybridizations and conflicts in social and
cultural relationships of people. Due to these changes come the
interculturality and intercultural
dialogue how theory and
practice which accept and invite all the diversity and cultural hybrids to
build and to rethink the new processes identity, conviviality and sociability.
Keywords: cultures,
interculturalism, multiculturalism, pluriculturalism, cultural diversity, cultural dialogue, dialogue
intercultural,
societies (pos) modern.
-
Nuestro mundo cultural
En el mundo
actual gracias al proceso de expansionismo y globalización del ser humano los límites[2] y las
relaciones sociales se encuentran y se transforman. Las múltiples formas de
relacionarse con los objetos y las personas del contexto permiten que el individuo
pueda percibir el mundo de diferentes maneras.
Las personas lentamente asimilan ideas, creencias,
pensamientos, prácticas o comportamientos diferentes a sus propias costumbres. Esto evidencia que actualmente habitamos en un
mundo plural de complejas y cambiantes relaciones sociales y culturales.
Se puede pensar
que la globalización permite conocer y reconocer la existencia de diferentes prácticas
y creencias. Hay que aceptar que nos hemos conectado o relacionado casi frente a frente, cara a cara con otros
estilos de vida; sin embargo, se debe aclarar que no solo hasta ahora se
reconoce esta diversidad sociocultural; esta siempre ha existido, lo que
acontece ahora es que gracias al expansionismo son más visibles, perceptibles y
observables para la sociedad humana (Barbero, 1998).
Una verdad innegable
es que en los continentes, países, ciudades, calles y territorio contienen una
compleja diversidad social y cultural. Por
esta razón, es importante destacar
en nuestro pensamiento que toda persona (o grupo cultural) tiene una propia y
única historia de vida (Zea, 1965); esto a la misma vez quiere decir que “por mas despreciable, inorgánica, importada,
no integrada, superficial o heterogénea que sea,” el individuo (o grupo de
personas) tienen una propia cultura (Dussel, 2006: 102-103); así pues, todo
individuo tiene consigo mismo un sistema de normas y valores[3] vigentes
que hacen de su estilo de vida un ser coherente para sí (Dussel, 2006); en
resumidas cuentas, el estilo de vida de una persona o grupo social,
representado en su comportamiento cotidiano, comunica y da a entender una historia,
educación, saber, creencia, un propio mundo cultural existencial (Dussel, 2006;
Grosso, 2007, 2010).
Todo el
mundo humano es su mundo cultural, cada mundo cultural es un estilo de vida único
y propio (Dussel, 2006; Betancourt, 2009; Avendaño, 2014). Con base a esta
idea, muchos intelectuales y políticos[4] aceptan
y reconocen la existencia y diversidad cultural en los espacios y territorios
locales y nacionales; este reconocimiento se nombra bajo los conceptos de multiculturalismo[5] o pluriculturalismo[6], ideas
que hacen hincapié en los valores de respeto, tolerancia y variedad como forma
de convivencia social entre culturas.
Es necesario
revelar que a pesar de que existan muchos textos académicos o constituciones nacionales
que reconozcan y otorguen el derecho a
la diversidad cultural, se actúan de forma diferente, por ejemplo, el multiculturalismo reconoce la
diversidad cultural de los individuos pero las acopla bajo una cultura
dominante; sustenta y mantiene la producción, expansión y jerarquía del
neoliberalismo, impulsa la negatividad e invisibilización de las relaciones de
poder hacia una desigualdades e inequidades sociales (Walsh, 2008: 140-141). Por
su parte, el pluriculturalismo, reconoce
el mestizaje y la mezcla racial de indios, negros, blancos y mestizos, en un
mismo espacio de convivencia, concede la idea de múltiples lenguas, normas,
leyes y formas de vida en un todo (casi) equitativo pero sin conocimiento
integral de los otros (Walsh,
2009:140-141). No obstante, a pesar de todas las situaciones presentadas hay
que resaltar el valor y el reconocimiento a la diversidad cultural que ambos
conceptos aportan; gracias a ellas se puede diagnosticar o caracterizar que en
las sociedades modernas, coexisten
diversas culturas, hay desterritorialización y destradicionalidad, problemas de
convivencia y relativización de las identidades (Betancourt, 205: 27-28). Todo
esto permite reafirmar a la vez que convivimos en un mundo contemporáneo con
muchas situaciones generales y particulares.
A manera de
resumen, las sociedades modernas bajo el multiculturalismo o pluriculturalismo
reconocen y dan existencia a la diversidad cultural. Esto quiere decir que todo
individuo tiene una historia, cultura y estilo de vida propio; evidenciando y complejizando de esta manera la convivencia social;
en pocas palabras, nosotros habitamos en un
mundo llenos de otros mundos (colectivo Minga, 2011).
-
Culturas, Interculturalidad
y diálogo intercultural.
En este mundo
contemporáneo las fuertes dinámicas de progreso han producido cambios y efectos
sustanciales en el orden y la vida humana. La globalización, métodos de
producción, avances tecnológicos, movilizaciones sociales, entre otros
fenómenos, alteran las formas de pensar y actuar de las personas. Todo esto
tiene como efecto obligatorio pensar, analizar
y compartir nuevas alternativas o formas de reorganizar las sociedades humanas
(Barbero, 1998; Betancourt, 2009).
En este
mundo ‘multi’ y ‘pluri’ cultural en que habitamos, es necesario retomar, reflexionar y repensar la diversidad cultural
que nos acoge. En pocas palabras, debemos
preguntarnos ¿Qué hacer con la diversidad cultural?; será que debemos
continuar con la firme creencia europea de homogeneidad, jerarquización y masculinidad
cultural de nuestro tiempo. La verdad, aunque muchos no la acepten, es que la
diversidad cultural actual, está desbordando teorías, parámetros y modelos
clásicos y modernos implementados hasta el momento. Las acciones, practicas,
formas de actuar y pensar de las diversas culturas, se modifican y se
transforman rápidamente creando nuevas e incomprensibles hibridaciones
(Canclini, 1990).
Este mundo progresista tiene constantes cambios y múltiples hibridaciones
culturales. Es en este punto que se debe
pensar y repensar hacia donde orientar el “multi”
y pluriculturalismo. Bajo estas
circunstancias es necesario reflexionar sobre la interculturalidad; porque “la
interculturalidad es una propuesta teórica y práctica que nace de las
exigencias […] del mundo de hoy” (Betancourt, 2009: 29). Porque a
diferencia del “multi” y el “pluri”, la interculturalidad, no niega, no ignora, no invisibiliza, no excluye las
situaciones socio-culturales actuales, por el contrario, las reconoce y exige a cada situación una
apertura, un diálogo y un compartir de lo “propio” con el otro, con el fin de redimensionar
hacia un hacer en común (Betancourt,
2009; Grosso, 2010).
Para asumir
de mejor manera la idea de interculturalidad
se debe contestar en sus primeros momentos a las preguntas de ¿Qué es la
interculturalidad?, ¿Qué es el diálogo intercultural? Y por supuesto ¿Cómo
puede ayudar en la diversidad e hibridación cultural?; en esta búsqueda de
respuestas se puede mencionar que la
interculturalidad, como concepto teórico y práctico, empiezo a surgir en
los años 90 en diferentes ámbitos académicos de América latino como búsqueda y
necesidad de promover relaciones positivas entre grupos culturales, confrontar
la discriminación, racismo, exclusión y la crítica decolonial; así pues, desde
su procedencia, la interculturalidad
tiene como idea principal formar personas conscientes de sus diferencias para trabajar conjuntamente en la
construcción de una sociedad más justa, equitativa, igualitaria y plural (Walsh,
2008).
En la
actualidad, el concepto de interculturalidad
tiene muchas definiciones y enfoques de aplicación, sin embargo, la esencia de
su significado sigue siendo la misma a pesar del tiempo; se puede insinuar, en
palabras del filósofo cubano Betancourt que la
interculturalidad es aquella “cualidad
en la que vamos dejando de ser analfabetos de nosotros mismos, y analfabetos
del contexto” (Betancourt, 2009: 12). Esto quiere decir que la interculturalidad es la capacidad y
necesidad de conocerse así mismo en relación conjunta y comprensión del contexto
(los otros).
La interculturalidad, en todo su
proceso teórico y práctico, reconoce en primer momento la ausencia de
conciencia o analfabetismo que existe entre el individuo y el contexto en
relación con su vida cultural. Porque hablar de vida cultural (o culturas) es
hablar de “estructuras” individuales y plurales que impiden o favorecen un diálogo
o una construcción integral entre
culturas. En resumidas cuentas, si
buscamos trascender el diálogo cultural más
allá del “multi” o “pluriculturalismo”, es necesario acoger
al individuo y su contexto de forma crítica y reflexiva, aceptando las falencias
y situaciones de formación como el ser humano que es.
Llevar el diálogo
cultural hacia un diálogo intercultural es reflexionar y cuestionar el sujeto
que somos y el sujeto que se ha hecho de nosotros; porque muchas veces somos
sujetos llenos de prejuicios que nos negamos a reconocer la diversidad
existente en los otros. En este sentido querer entablar un diálogo
intercultural, es tener la capacidad de preguntarnos: “¿Qué se ha
hecho de nosotros?, ¿quién ha hecho algo en nosotros?, ¿qué hacemos nosotros de
lo que se ha hecho de nosotros?, ¿Cómo hacemos nuestros contextos y cómo nos
“deshacemos” a nosotros mismos?” (Betancourt,
2009: 13-16). Sólo pensando en estas pocas preguntas, ganaríamos conocimiento y
autonomía sobre nosotros mismos; permitiendo dejar minuciosamente a un lado los
prejuicios o patologías contextuales de analfabetismo, monólogos, imposiciones o
dogmatizamos (Betancourt, 2009).
Para la construcción de un diálogo
intercultural es necesario aceptar las “inclinaciones[7]”
que en nosotros existen; porque todos tenemos “inclinaciones”, todas las culturas se “inclina” por algo en
particular; esto enfatiza que todo “diálogo
intercultural no es un diálogo de sistemas teóricos sino de inclinaciones
culturales” (Betancourt, 2009: 32): evidenciando
a su vez que las inclinaciones son
los puntos fuertes y al mismo tiempo los puntos débiles en la construcción
conjunta de un diálogo común y cultural. Por esta razón, lo mejor que debemos y podemos hacer es confesarnos
o sincerar nuestras inclinaciones hacia
nosotros mismos y ante los demás (Betancourt,
2009).
En este proceso de diálogo intercultural, en
que la diversidad e hibridación cultural están presenten, es necesario mencionar que las “inclinaciones” se descubren o se van
haciendo consientes en la misma medida que se interactúa en las prácticas
culturales cotidianas. Lo importante en este punto es analizar, identificar y
reflexionar sobre el balance y el equilibrio de la práctica cultural. Se trata
de ver si las culturas se están inclinando (o radicalizando) demasiado, en ese
caso se debe buscar conscientemente contrapesos a las prácticas culturales. En
resumidas palabras, el diálogo intercultural sirve para buscar contrapesos a
las inclinaciones
culturales. Todo con el fin de superar la inconciencia, patologías y
marginación en la construcción conjunta de una sociedad más justa, equilibrada
y equitativa.
A
manera de conclusión, en nuestras sociedades contemporáneas ya sean
progresistas, desarrolladas o subdesarrolladas se resaltan y se revelan
múltiples y diversas alteraciones, patologías, transformaciones, hibridaciones,
conflictos y luchas en las relaciones de poder. Esto evidencia y reafirma que
el mundo humano o el mundo cultural en que convivimos es complejo y con muchas
variables. Seguir negando, ignorando o invisibilizando esta compleja diversidad
es seguir creyendo en homogeneidades e individualidades únicas. La verdad es
que no somos iguales, todos somos diferentes; gracias a ello la vida humana y
cultural está llena retos y desafíos constantes. Debemos es construir o dejar
emerger nuevas e impensables situaciones a partir de dicha diversidad. Debemos de tratar de buscar al otro en uno
mismo con el fin de converger en algo (causi)armonioso.
Es atrevernos a caminar abiertamente e indefinidamente en un crecimiento
integro en que lo universal y lo singular habiten en un mismo espacio y en conjunto.
[1]
Es necesario mencionar que este articulo surge como una reflexión necesaria y
de gran importancia en la actual elaboración de la tesis: dialogo cultural en
plural, aportes para la apreciación conjunta de la cultura entre Rusia y
América latina.
[2] Hago
referencia a los límites físicos, creativos, tecnológicos, territoriales o
nacionales del ser humano.
[3]
Estas normas y valores pueden estas asimiladas de manera consientes o inconscientes.
[4] Entre los muchos académicos y
políticos están: Brian Barry Culture and Equality: An Egalitarian Critique of
Multiculturalism; Gerd Baumann, The Multicultural Riddle: Rethinking National,
Ethnic, and Religious Identities. Multicultural States: Rethinking Difference
and Identity; Gad Barzilai, Communities And Law: Politics And Cultures Of Legal
Identities; Ernesto Caravantes, From melting pot to witch's cauldron: how
multiculturalism failed America.
[5]
El «multiculturalismo» es
un concepto anglosajón expandido y aceptado por toda Europa y América en el
siglo XIXI en que se reconocer la existencia y los derechos culturales a las
minorías y etnias del territorio europeo y americano. para una mejor
apreciación del concepto, leer a Catherine
Walsh en su libro: Interculturalidad.
[6]
El «pluriculturalismo»,
es término de mayor uso en América del Sur, donde se valora positivamente
la diversidad sociocultural, allí ningún grupo debe perder su cultura sino que
vive de una forma armonica sociocultural. Para una mejor apreciación leer a Conrad Kottak en su libro Antropologia Cultural o Catherine Walsh en su libro: Interculturalidad.
[7]
La categoría de inclinación, hace referencia a observar y analizar las
diferentes dimensiones epistemológica,
simbólica, ritual, folclórica, social y política en el individuo en el
sujeto. Leer: Raúl Fornet Betancourt en
su libro: Interculturalidad en procesos de subjetivización.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario