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viernes, 6 de mayo de 2016



El diálogo intercultural[1]
Compartiendo entre culturas

“El desconocimiento de ‘el otro’ lo deshumaniza”
El   mercader   de   Venecia
Shakespeare,   William
1985: 70

Resumen

En las actuales sociedades (pos)modernas el multiculturalismo y el pluriculturalismo reconocer e identifican la diversidad cultural en todos los campos y territorios; así mismo, en este mismo procesos se evidencian cambios, transformaciones, hibridaciones y conflictos en las relaciones sociales y culturales de las personas. Debido a estas alteraciones surge la interculturalidad y el diálogo intercultural como una teoría y práctica que acepta e invita a toda la diversidad e hibridaciones culturales existentes a construir y repensar nuevos procesos de identidad, convivencia y sociabilidad.    
  
Palabras claves: culturas, multiculturalidad, pluriculturalidad, interculturalidad, diversidad cultural, diálogo cultural, diálogo intercultural, sociedades (pos)modernas.

summary 

In current societies (post) modern multiculturalism and pluriculturalism to recognize and identify the cultural diversity in all fields and territories; likewise, in this same processes are evident changes, transformations, hybridizations and conflicts in social and cultural relationships of people. Due to these changes come the interculturality and intercultural dialogue how theory and practice which accept and invite all the diversity and cultural hybrids to build and to rethink the new processes identity, conviviality and sociability.

Keywords: cultures, interculturalism, multiculturalism, pluriculturalism, cultural diversity, cultural dialogue, dialogue intercultural, societies (pos) modern.


-          Nuestro mundo cultural


En el mundo actual gracias al proceso de expansionismo y globalización del ser humano los límites[2] y las relaciones sociales se encuentran y se transforman. Las múltiples formas de relacionarse con los objetos y las personas del contexto permiten que el individuo pueda percibir el mundo de diferentes maneras.  Las  personas  lentamente asimilan ideas, creencias, pensamientos, prácticas o comportamientos diferentes a sus propias costumbres.  Esto evidencia que actualmente habitamos en un mundo plural de complejas y cambiantes relaciones sociales y culturales.

Se puede pensar que la globalización permite conocer y reconocer la existencia de diferentes prácticas y creencias. Hay que aceptar que nos hemos conectado o relacionado  casi frente a frente, cara a cara con otros estilos de vida; sin embargo, se debe aclarar que no solo hasta ahora se reconoce esta diversidad sociocultural; esta siempre ha existido, lo que acontece ahora es que gracias al expansionismo son más visibles, perceptibles y observables para la sociedad humana (Barbero, 1998).

Una verdad innegable es que en los continentes, países, ciudades, calles y territorio contienen una compleja diversidad social y cultural.  Por esta razón, es importante destacar en nuestro pensamiento que toda persona (o grupo cultural) tiene una propia y única historia de vida (Zea, 1965); esto a la misma vez quiere decir que “por mas despreciable, inorgánica, importada, no integrada, superficial o heterogénea que sea,” el individuo (o grupo de personas) tienen una propia cultura (Dussel, 2006: 102-103); así pues, todo individuo tiene consigo mismo un sistema de normas y valores[3] vigentes que hacen de su estilo de vida un ser coherente para sí (Dussel, 2006); en resumidas cuentas, el estilo de vida de una persona o grupo social, representado en su comportamiento cotidiano, comunica y da a entender una historia, educación, saber, creencia, un propio mundo cultural existencial (Dussel, 2006; Grosso, 2007, 2010).  

Todo el mundo humano es su mundo cultural, cada mundo cultural es un estilo de vida único y propio (Dussel, 2006; Betancourt, 2009; Avendaño, 2014). Con base a esta idea, muchos intelectuales y políticos[4] aceptan y reconocen la existencia y diversidad cultural en los espacios y territorios locales y nacionales; este reconocimiento se nombra bajo los   conceptos de multiculturalismo[5] o pluriculturalismo[6], ideas que hacen hincapié en los valores de respeto, tolerancia y variedad como forma de convivencia social entre culturas.

Es necesario revelar que a pesar de que existan muchos textos académicos o constituciones nacionales  que reconozcan y otorguen el derecho a la diversidad cultural, se actúan de forma diferente, por ejemplo, el multiculturalismo reconoce la diversidad cultural de los individuos pero las acopla bajo una cultura dominante; sustenta y mantiene la producción, expansión y jerarquía del neoliberalismo, impulsa la negatividad e invisibilización de las relaciones de poder hacia una desigualdades e inequidades sociales (Walsh, 2008: 140-141). Por su parte, el pluriculturalismo, reconoce el mestizaje y la mezcla racial de indios, negros, blancos y mestizos, en un mismo espacio de convivencia, concede la idea de múltiples lenguas, normas, leyes y formas de vida en un todo (casi) equitativo pero sin conocimiento integral de los otros  (Walsh, 2009:140-141). No obstante, a pesar de todas las situaciones presentadas hay que resaltar el valor y el reconocimiento a la diversidad cultural que ambos conceptos aportan; gracias a ellas se puede diagnosticar o caracterizar que en las sociedades modernas, coexisten diversas culturas, hay desterritorialización y destradicionalidad, problemas de convivencia y relativización de las identidades (Betancourt, 205: 27-28). Todo esto permite reafirmar a la vez que convivimos en un mundo contemporáneo con muchas situaciones generales y particulares.

A manera de resumen, las sociedades modernas bajo el multiculturalismo o pluriculturalismo reconocen y dan existencia a la diversidad cultural. Esto quiere decir que todo individuo tiene una historia, cultura y estilo de vida propio; evidenciando y  complejizando de esta manera la convivencia social; en pocas palabras, nosotros habitamos en un mundo llenos de otros mundos (colectivo Minga, 2011).

-          Culturas, Interculturalidad y diálogo intercultural.

En este mundo contemporáneo las fuertes dinámicas de progreso han producido cambios y efectos sustanciales en el orden y la vida humana. La globalización, métodos de producción, avances tecnológicos, movilizaciones sociales, entre otros fenómenos, alteran las formas de pensar y actuar de las personas. Todo esto tiene como efecto obligatorio  pensar, analizar y compartir nuevas alternativas o formas de reorganizar las sociedades humanas (Barbero, 1998; Betancourt, 2009).

En este mundo ‘multi’ y ‘pluri’ cultural en que habitamos, es necesario retomar,  reflexionar y repensar la diversidad cultural que nos acoge. En pocas palabras, debemos  preguntarnos ¿Qué hacer con la diversidad cultural?; será que debemos continuar con la firme creencia europea de homogeneidad, jerarquización y masculinidad cultural de nuestro tiempo. La verdad, aunque muchos no la acepten, es que la diversidad cultural actual, está desbordando teorías, parámetros y modelos clásicos y modernos implementados hasta el momento. Las acciones, practicas, formas de actuar y pensar de las diversas culturas, se modifican y se transforman rápidamente creando nuevas e incomprensibles hibridaciones (Canclini, 1990).    

Este mundo progresista tiene constantes cambios y múltiples hibridaciones culturales.  Es en este punto que se debe pensar y repensar hacia donde orientar el “multi” y pluriculturalismo. Bajo estas circunstancias es necesario reflexionar sobre la interculturalidad; porque “la interculturalidad es una propuesta teórica y práctica que nace de las exigencias […] del mundo de hoy” (Betancourt, 2009: 29). Porque a diferencia del “multi” y el “pluri”, la interculturalidad, no niega, no  ignora, no invisibiliza, no excluye las situaciones socio-culturales actuales, por el contrario, las reconoce y exige a cada situación una apertura, un diálogo y un compartir de lo “propio” con el otro, con el fin de redimensionar hacia un hacer en común (Betancourt, 2009; Grosso, 2010).

Para asumir de mejor manera la idea de interculturalidad se debe contestar en sus primeros momentos a las preguntas de ¿Qué es la interculturalidad?, ¿Qué es el diálogo intercultural? Y por supuesto ¿Cómo puede ayudar en la diversidad e hibridación cultural?; en esta búsqueda de respuestas se puede mencionar que la interculturalidad, como concepto teórico y práctico, empiezo a surgir en los años 90 en diferentes ámbitos académicos de América latino como búsqueda y necesidad de promover relaciones positivas entre grupos culturales, confrontar la discriminación, racismo, exclusión y la crítica decolonial; así pues, desde su procedencia, la interculturalidad tiene como idea principal formar personas conscientes de sus  diferencias para trabajar conjuntamente en la construcción de una sociedad más justa, equitativa, igualitaria y plural (Walsh, 2008).

En la actualidad, el concepto de interculturalidad tiene muchas definiciones y enfoques de aplicación, sin embargo, la esencia de su significado sigue siendo la misma a pesar del tiempo; se puede insinuar, en palabras del filósofo cubano Betancourt que la interculturalidad es aquella “cualidad en la que vamos dejando de ser analfabetos de nosotros mismos, y analfabetos del contexto” (Betancourt, 2009: 12). Esto quiere decir que la interculturalidad es la capacidad y necesidad de conocerse así mismo en relación conjunta y comprensión del contexto (los otros).  

La interculturalidad, en todo su proceso teórico y práctico, reconoce en primer momento la ausencia de conciencia o analfabetismo que existe entre el individuo y el contexto en relación con su vida cultural. Porque hablar de vida cultural (o culturas) es hablar de “estructuras” individuales y plurales que impiden o favorecen un diálogo o una  construcción integral entre culturas.  En resumidas cuentas, si buscamos trascender  el diálogo cultural más allá del “multi” o “pluriculturalismo”, es necesario acoger al individuo y su contexto de forma crítica y reflexiva, aceptando las falencias y situaciones de formación como el ser humano que es.

Llevar el diálogo cultural hacia un diálogo intercultural es reflexionar y cuestionar el sujeto que somos y el sujeto que se ha hecho de nosotros; porque muchas veces somos sujetos llenos de prejuicios que nos negamos a reconocer la diversidad existente en los otros. En este sentido querer entablar un diálogo intercultural, es tener la capacidad de preguntarnos: “¿Qué se ha hecho de nosotros?, ¿quién ha hecho algo en nosotros?, ¿qué hacemos nosotros de lo que se ha hecho de nosotros?, ¿Cómo hacemos nuestros contextos y cómo nos “deshacemos” a nosotros mismos?” (Betancourt, 2009: 13-16). Sólo pensando en estas pocas preguntas, ganaríamos conocimiento y autonomía sobre nosotros mismos; permitiendo dejar minuciosamente a un lado los prejuicios o patologías contextuales de analfabetismo, monólogos, imposiciones o dogmatizamos (Betancourt, 2009).

Para la construcción de un diálogo intercultural es necesario aceptar  las “inclinaciones[7]” que en nosotros existen; porque todos tenemos “inclinaciones”, todas las culturas se “inclina” por algo en particular; esto enfatiza que todo “diálogo intercultural no es un diálogo de sistemas teóricos sino de inclinaciones culturales” (Betancourt, 2009: 32): evidenciando a su vez que las inclinaciones son los puntos fuertes y al mismo tiempo los puntos débiles en la construcción conjunta de un diálogo común y cultural. Por esta razón,  lo mejor que debemos y podemos hacer es confesarnos o sincerar nuestras inclinaciones hacia  nosotros mismos y ante los demás (Betancourt, 2009).

En este proceso de diálogo intercultural, en que la diversidad e hibridación cultural están presenten,  es necesario mencionar que las “inclinaciones” se descubren o se van haciendo consientes en la misma medida que se interactúa en las prácticas culturales cotidianas. Lo importante en este punto es analizar, identificar y reflexionar sobre el balance y el equilibrio de la práctica cultural. Se trata de ver si las culturas se están inclinando (o radicalizando) demasiado, en ese caso se debe buscar conscientemente  contrapesos a las prácticas culturales. En resumidas palabras, el diálogo intercultural sirve para buscar contrapesos a las  inclinaciones culturales. Todo con el fin de superar la inconciencia, patologías y marginación en la construcción conjunta de una sociedad más justa, equilibrada y equitativa. 

A manera de conclusión, en nuestras sociedades contemporáneas ya sean progresistas, desarrolladas o subdesarrolladas se resaltan y se revelan múltiples y diversas alteraciones, patologías, transformaciones, hibridaciones, conflictos y luchas en las relaciones de poder. Esto evidencia y reafirma que el mundo humano o el mundo cultural en que convivimos es complejo y con muchas variables. Seguir negando, ignorando o invisibilizando esta compleja diversidad es seguir creyendo en homogeneidades e individualidades únicas. La verdad es que no somos iguales, todos somos diferentes; gracias a ello la vida humana y cultural está llena retos y desafíos constantes. Debemos es construir o dejar emerger nuevas e impensables situaciones a partir de dicha diversidad.  Debemos de tratar de buscar al otro en uno mismo con el fin  de converger en algo (causi)armonioso. Es atrevernos a caminar abiertamente e indefinidamente en un crecimiento integro en que lo universal y lo singular habiten en un mismo espacio y en conjunto.


[1] Es necesario mencionar que este articulo surge como una reflexión necesaria y de gran importancia en la actual elaboración de la tesis: dialogo cultural en plural, aportes para la apreciación conjunta de la cultura entre Rusia y América latina.
[2] Hago referencia a los límites físicos, creativos, tecnológicos, territoriales o nacionales del ser humano.   
[3] Estas normas y valores pueden estas asimiladas de manera consientes o inconscientes.
[4] Entre los muchos académicos y políticos están: Brian Barry Culture and Equality: An Egalitarian Critique of Multiculturalism; Gerd Baumann, The Multicultural Riddle: Rethinking National, Ethnic, and Religious Identities. Multicultural States: Rethinking Difference and Identity; Gad Barzilai, Communities And Law: Politics And Cultures Of Legal Identities; Ernesto Caravantes, From melting pot to witch's cauldron: how multiculturalism failed America. 
[5] El «multiculturalismo» es un concepto anglosajón expandido y aceptado por toda Europa y América en el siglo XIXI en que se reconocer la existencia y los derechos culturales a las minorías y etnias del territorio europeo y americano. para una mejor apreciación del concepto, leer a Catherine Walsh en su libro: Interculturalidad. 
[6] El «pluriculturalismo», es término de mayor uso en América del Sur, donde se valora positivamente la diversidad sociocultural, allí ningún grupo debe perder su cultura sino que vive de una forma armonica sociocultural. Para una mejor apreciación leer a Conrad Kottak en su libro Antropologia Cultural o Catherine Walsh en su libro: Interculturalidad. 

[7] La categoría de inclinación, hace referencia a observar y analizar las diferentes dimensiones  epistemológica, simbólica, ritual, folclórica, social y política en el individuo en el sujeto.  Leer: Raúl Fornet Betancourt en su libro: Interculturalidad en procesos de subjetivización.